Pienso en mi Amo, sí mucho, muchísimo quizá. No hace falta que vea o recuerde alguna cosa en particular para pensar en Usted. Pero si me encuentro con algo como esto, rápidamente viene mi Dueño a mi mente.
Dejo el texto que le ha traído a mi hoy con gran fuerza.
"... cerró con llave la puerta de la cocina..., y comenzó el juego de la Casa de Citas, le ordenó que se quitara la bata y la combinación y se tendiera desnuda sobre la mesa puesta, como si hubiera sido su comida preferida. Encendió la estufa, para que no enfriara, y se puso otra vez a cenar sirviéndose de aquella abundancia de manjares. La palpó y la sobó por todas partes, y antes de paladear nada, ni siquiera la riquísima salchicha sarda del país, se la metía en el coño, porque en la Casa de Citas era la palabra que había que usar. Ella empezó a excitarse a más no poder y a tocarse, y en ese momento ya no le importaba nada si lo amaba o no lo amaba, solo quería seguir con el juego.
-Soy tu puta -gemía.
Después, le echó vino por todo el cuerpo y la lamió y la chupó, sobre todo las grandes tetas de mantequilla, que eran su pasión. Pero quiso castigarla, quizás por cómo se había comportado en la excursión, o quién sabe, con él nunca se entendía nada, y tras quitarse el cinturón de los pantalones, la obligó a caminar por la cocina como una perra mientras la azotaba, pero procurando no hacerle demasiado daño ni dejarle marcas en el precioso trasero. Debajo de la mesa, ella se la acarició y se la metió en la boca, algo en lo que ya era una experta, pero de vez en cuando paraba para preguntarle si era una buena puta y cuánto llevaba ganado, y le entraron ganas de no dejar nunca de jugar a la Casa de Citas..."
"Mal de piedras", de Milene Agus.
Suya y a sus pies su puta, con ganitas de jugar en nuestra Casa de Citas. tannia{Dei}