"¿Desea mi Señor, que su perra le chupe su polla?", me hubiera gustado decirle mientras me arrodillaba a sus pies bajando la mirada... hubiera sido la manera apropiada de darle la bienvenida sumisa y dulcemente.En cambio y como quedó demostrado en la entrada anterior, llegue demasiado ansiosa y hambrienta de Amo.
Entré sin ver nada e intuyendo su boca, me lancé a por esos besos suyos que tanto me gustan.
Me dejó disfrutar de sus labios pero poco.
"Tranquila, mi puta, has venido a chuparme la polla" me ordenó mientras me daba el bofetón en la cara (mmm... tengo que decirlo, ese acto es de las cosas que más me excitan en la vida, aunque suene fuerte) y del pelo me guiaba hacia el nuevo destino de mi boca.
Chupar a oscuras es curioso, sin ver nada y sólo sintiendo la piel de la polla de mi Señor en la cara. Restregarme entra sus piernas, sintiendo el calor de sus huevos en mis labios.
Los chupé, los lamí y ascendí con mi lengua hasta la punta de su polla, para metérmela entera.
"Traga", oigo, y aguanto la respiración hasta que mi Señor termina de correrse en mi boca.
"Tragaaaa". No sin esfuerzo hago lo que me ordena.
Sigo sin ver nada, no quiero derramar nada, y trago de nuevo para dejarla limpia.
En esos segundos en los que a oscuras espero sus caricias y con ellas su aprobación, siempre viene mi Amo de nuevo a mi rescate ofreciendo esta vez sí, esos deseados labios con sus besos.
Quizás mi Amo se molesté si no os cuento también que después me permitió gozar entre sus manos de un orgasmo; que también nos reímos, y nos endulzamos, y que hasta me trajo un regalo que los Reyes Magos le habían dado para mi.
Gracias mi Amo... en breve más.
Suya y a sus pies, su perra tannia{Dei}